¡Atención, cinéfilos con el oído fino y el ojo crítico! Si creíais que John Carney, el rey Midas de las películas musicales, ya había exprimido el zumo de la guitarra acústica hasta la última gota, agarraos los machos. Llega Letras Robadas (o Power Ballad, que suena más a discoteca de los 80), y la pregunta es obligada: ¿otra joya para la colección o un karaoke de bar cutre?
El Concierto de los Sospechosos Habituales (y los Inesperados)
El maestro de orquesta es, como no podía ser de otra manera, John Carney, el cerebro detrás de maravillas como Once, Begin Again y Sing Street. Ya sabes, el tipo que te hace creer que cualquier don nadie puede componer la canción de tu vida. Esta vez, se ha liado la manta a la cabeza con un reparto que, de primeras, te deja con la ceja levantada.
Tenemos a Paul Rudd, el eterno galán que no envejece ni a tiros, y junto a él, Nick Jonas. Sí, el de los Jonas Brothers. Completan el combo Peter McDonald, Rory Keenan y Paul Reid. ¿Comedia, Música, Drama? Claro, lo de siempre en el universo Carney. Con 99 minutos de duración, esperemos que no se les haga largo el bis. ¿La puntuación en TMDB? Un 7.128/10. No está mal para un calentamiento, pero ya veremos si aguanta el directo.
¿Funciona la Partitura o Desafina el Coro?
Vamos a ser directos, como un solo de guitarra sin distorsión. Carney tiene un don para crear historias con alma, donde la música no es solo un adorno, sino el puto corazón que bombea. Y en Letras Robadas, seguramente veremos eso. La química entre personajes es su marca de la casa, y si hay algo que Paul Rudd sabe hacer, es ser encantador y robarte el plano con una mirada.
«Carney tiene un don para crear historias con alma, donde la música no es solo un adorno, sino el puto corazón que bombea.»
La incógnita aquí es Nick Jonas. ¿Podrá salir de la sombra de su banda y demostrar que es más que un chico guapo con buena voz? Carney es bueno sacando oro de sus actores, incluso de los más inesperados. Me imagino a Rudd intentando enseñarle a Jonas los secretos de la composición con una cerveza en la mano, y a Jonas soltando alguna frase ingeniosa que te hace reír a carcajadas. El drama, si sigue la estela de Carney, será genuino, sin caer en el melodrama barato, y las canciones... bueno, las canciones siempre son el plato fuerte.
Ahora, ¿lo que no funciona? Carney a veces tiende a repetir su fórmula. Si esperas una revolución cinematográfica, bájate del carro. Aquí hay un riesgo de ver el mismo esquema: personaje desilusionado, encuentro casual, la música lo arregla todo. Y aunque funciona, puede que a algunos ya les suene a disco rayado. Además, sin una sinopsis clara, la trama podría ser más predecible que un acorde de Sol Mayor. ¿Será un drama musical que se siente demasiado familiar, o conseguirá Carney darnos una sorpresa con la letra pequeña?
Veredicto del Perro Rabioso: ¿Merece la Pena la Entrada?
¿Quién debería lanzarse a por Letras Robadas? Si eres fanático de John Carney y sus baladas agridulces, esta es tu peli. Si te gusta ver a Paul Rudd haciendo de Paul Rudd (es decir, siendo un puto crack), te lo pasarás pipa. Y si tienes curiosidad por ver si Nick Jonas da el campanazo en un papel más serio (o al menos, menos pop), dale una oportunidad.
No esperes la película del año que redefine el género, pero sí una de esas que te dejan con una sonrisa tonta y alguna canción pegada en la cabeza. Es un trago agradable, quizás no el más innovador, pero ¿quién necesita innovación cuando tienes buen rollo y melodías pegadizas? Es una peli para ver con un buen amigo y unas palomitas, sin más pretensiones que disfrutar de una buena historia con banda sonora.






