El telón ha caído sobre el Lido, y con él, la 83ª edición de la Mostra Internacional de Arte Cinematográfico de Venecia ha llegado a su fin, desplegando un palmarés que resuena con la promesa de un cine vibrante y, a menudo, incómodo. Del 2 al 12 de septiembre de 2026, la ciudad de los canales se transformó, una vez más, en el epicentro de la reflexión fílmica, donde las obras más audaces del panorama global compitieron por el codiciado León de Oro y el reconocimiento de una crítica ávida de nuevas narrativas. Con Maggie Gyllenhaal presidiendo un jurado de indiscutible rigor, esta edición ha premiado no solo la excelencia artística, sino también la pertinencia de un cine que dialoga con los conflictos y las memorias de nuestro tiempo.

Un León de Oro con impronta femenina y la voz de los invisibles

La máxima distinción de la Mostra, el León de Oro a la Mejor Película, ha sido otorgado a la danesa Woman Unknown (Kvinde Ukendt), una obra de la cineasta May el-Toukhy que ha resonado con una fuerza inusitada. El filme, un drama ambientado en la Dinamarca de la posguerra, tras la ocupación nazi, explora la intrincada historia de una sirvienta cuyo pasado, marcado por una relación secreta con un soldado alemán, amenaza con desbaratar su reputación y su futuro. El-Toukhy se convierte así en la octava directora en la historia del festival en alzarse con este prestigioso galardón, un triunfo que adquiere una dimensión aún mayor considerando que fue la única mujer en dirigir en solitario una de las veintiuna películas en competición oficial. La propia directora, al recoger el premio, enfatizó que Woman Unknown es una película que aborda el cuerpo femenino como un campo de batalla y la experiencia de mujeres «invisibles, desapercibidas y sin voz». La protagonista del filme, Mathilde Arcel, en su primer papel principal, también fue reconocida con la Copa Volpi a la Mejor Actriz, consolidando un doblete que subraya la potencia interpretativa y narrativa de la propuesta danesa.

El Gran Premio del Jurado y la audacia de las miradas

El León de Plata – Gran Premio del Jurado recayó en Possible Love (Ga-neung-han sa-rang), del aclamado director surcoreano Lee Chang-dong. Esta obra, un melancólico y poético retrato de clase y trabajo, marca el regreso del cineasta tras ocho años de silencio, y fue una de las películas más elogiadas por la crítica, obteniendo previamente el premio FIPRESCI. Por su parte, el León de Plata a la Mejor Dirección fue para Iliá Jrzhanovski por su monumental y controvertida obra DAU. La selección de este filme, que ha sido objeto de debate por sus supuestas vinculaciones con el Kremlin, fue defendida con vehemencia por el director artístico del festival, Alberto Barbera, quien la calificó de «manipulación inaceptable de la realidad». En el ámbito interpretativo masculino, el icónico John Malkovich se alzó con la Copa Volpi al Mejor Actor por su papel en la comedia negra de la CIA, Wild Horse Nine, dirigida por Martin McDonagh.

Guiones que marcan, documentales que conmueven

El premio al Mejor Guion fue para Stéphane Brizé, Coralie Amédéo y Olivier Gorce por Un bon petit soldat, un drama corporativo francés que profundiza en las complejidades del mundo laboral. Uno de los momentos más impactantes del festival fue la recepción del Premio Especial del Jurado al documental Naza, de Yuval Abraham y Rachel Szor. Esta película, que aborda el devastador conflicto en Gaza a través de entrevistas anónimas con oficiales y soldados de inteligencia israelíes, recibió una ovación de 25 minutos, la más larga del certamen, evidenciando su poder para conmover y provocar la reflexión. El premio Marcello Mastroianni al mejor intérprete emergente fue para Malou Khebizi por su papel en 15/18 (A Place to Heal), de Cédric Kahn, una película ambientada en una sala psiquiátrica adolescente que destaca la sensibilidad de las nuevas promesas del cine.

Horizontes, Inmersión y los homenajes a la trayectoria

La sección Horizontes, dedicada a las nuevas vanguardias, también celebró la innovación y la diversidad. La Mejor Película en esta sección fue Un détour par Diane, de Ann Sirot y Raphaël Balboni, mientras que Jacqueline Lentzou fue reconocida como Mejor Dirección por A Day in the Life of Jo: Chapter Phaedra. El Premio Especial del Jurado de Horizontes y el León del Futuro – Premio Luigi De Laurentiis a la Mejor Ópera Prima recayeron en La maison du vent, de Auguste Bernard Kouemo Yanghu, una coproducción que abarca varias naciones y subraya la universalidad del cine. En cuanto a los homenajes, la Mostra honró con los Leones de Oro a la Trayectoria a las leyendas de Hollywood George Clooney y Ellen Burstyn, reconociendo sus inmensurables contribuciones al séptimo arte mundial.

Un programa que desafía y conecta

Más allá de los laureles, la 83ª Mostra de Venecia presentó un programa robusto y diverso. La inauguración estuvo a cargo de Ink, de Danny Boyle, mientras que la clausura fue con God Laughs, de Giovanni Veronesi. En la competición oficial, se pudieron ver obras de directores de la talla de Casey Affleck (Company), Werner Herzog (Bucking Fastard), Hirokazu Kore-eda (Look Back), Nanni Moretti (Succederà questa notte) y Florian Zeller (Bunker), entre otros. La sección fuera de concurso también ofreció títulos notables, como el documental Oasis: Don't Look Back in Anger, que explora el impacto del reencuentro de los hermanos Gallagher, y otros documentales que abordaron temas sociales y políticos, como Musk de Alex Gibney o Union Town de Barbara Kopple. Estas películas, junto con las premiadas, conformaron un mosaico de historias que, desde diferentes latitudes y perspectivas, invitaron a la audiencia a una profunda inmersión en la condición humana.

El eco de Venecia en el futuro del cine

La Mostra de Venecia 2026 ha sido, en definitiva, un festival que ha sabido conjugar el glamour con la sustancia, la tradición con la vanguardia. Ha puesto de manifiesto la vitalidad de un cine que no teme explorar los rincones más oscuros de la historia y del presente, ni dar voz a aquellos que habitualmente permanecen en la sombra. Los debates en torno a la presencia femenina en la dirección, la relevancia del cine político y la capacidad del arte para reflejar y cuestionar la realidad, han enriquecido una edición que quedará grabada en la memoria cinematográfica. La Venezia Inmersiva, con su Gran Premio a The Pigeon Ring de Yuqi Zhang y Shixin Tao, y la sección Venice Classics, que galardonó la restauración de La lunga notte del '43, demuestran la amplitud y el compromiso del festival con todas las facetas del séptimo arte, desde sus innovaciones más futuristas hasta la preservación de su invaluable legado. Una vez más, Venecia ha rugido, y su eco resonará en las salas de cine de todo el mundo, recordándonos el poder transformador de las imágenes en movimiento.