El adiós glorioso de Mike Leigh y el legado de una edición histórica

¡Aquí El Perro Rabioso, con la garganta ronca de tanto analizar celuloide y el olfato afilado para lo que realmente importa! La 74ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha bajado el telón, y lo ha hecho con un palmarés que, como suele ocurrir, genera debate, aplausos y alguna que otra ceja levantada. Pero si hay algo innegable, es que esta ha sido una edición marcada por las despedidas: la del incansable José Luis Rebordinos al frente del certamen y, quizás la más emotiva, la del maestro británico Mike Leigh del cine activo.

La máxima distinción, la codiciada Concha de Oro a la Mejor Película, ha ido a parar a las manos (o mejor dicho, a la filmografía) de Mike Leigh por su obra «Tender Loving Care». Una victoria que sabe a reconocimiento de toda una carrera, un broche de oro para un cineasta que ha explorado las profundidades del alma humana con una honestidad brutal. La película, que también le valió a Leigh el premio al Mejor Guion y a su protagonista, Kate O'Flynn, la Concha de Plata a la Mejor Interpretación protagonista (ex aequo con Asta Kamma August), es, según dicen, su despedida del cine. Si es así, ha sido un adiós por todo lo alto, digno de un titán del realismo social. Un cierre de ciclo que, para este Perro, deja un hueco difícil de llenar, pero también la certeza de que su legado perdurará.

Talento interpretativo y dirección con pulso firme

En el apartado interpretativo, la Concha de Plata a la Mejor Interpretación protagonista se dividió entre la ya mencionada Kate O'Flynn por «Tender Loving Care» y Asta Kamma August por «Growth of the Soil» de Hans Petter Moland. Ambas actrices ofrecieron sendas demostraciones de fuerza y sensibilidad, un reflejo de la riqueza de los personajes femeninos que, afortunadamente, cada vez tienen más espacio y complejidad en nuestras pantallas.

Pero donde el rugido patrio se hizo sentir con fuerza fue con la Concha de Plata a la Mejor Interpretación de reparto, que recayó en el siempre brillante Javier Cámara por su papel en «5 minutos más» de Javier Ruiz Caldera. Cámara, un actor que parece no tener techo, nos volvió a regalar una actuación memorable. Es un gusto ver cómo nuestros talentos conquistan Donostia, y no es la primera vez para él. ¡Este hombre es un valor seguro, una garantía de calidad en cada fotograma!

La Concha de Plata a la Mejor Dirección fue para la sueca Amanda Kernell por «Brace Your Heart», una cineasta que demuestra un pulso firme y una visión única, consolidándose como una de las voces más interesantes del panorama europeo. El Premio Especial del Jurado, por su parte, reconoció la audacia y la explicitud de «Border» del director Ah Biao, una ópera prima que promete un futuro brillante para este nuevo talento.

El público tiene la última palabra y otros galardones

Y hablando de lo que el público quiere, los Javis lo han vuelto a hacer. El Premio del Público, esa distinción que a veces se alinea con la crítica y otras veces no, fue para «La bola negra», de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Un fenómeno que ya venía de Cannes y que demuestra la conexión de este dúo con la audiencia. Además, el Premio del Público a la Mejor Película Europea se lo llevó «NAZA», de Yuval Abraham y Rachel Szor.

Otros premios importantes incluyeron el de Mejor Fotografía para Oskar Dahlsbakken por «Growth of the Soil», el Premio New Directors para «Body of Glass» de Naëmi Ada, y el Horizontes Latinos para «La ilusión de un verano sin fin» de Alessandra Sanguinetti. Mención especial para los Premios Donostia, que este año reconocieron las trayectorias de dos gigantes: Naomi Watts y Werner Herzog. Dos figuras que, con su sola presencia, ya elevan el nivel de cualquier festival.

Conclusión: Un festival de transiciones y certezas

En resumen, San Sebastián 2026 ha sido un festival de transiciones. El adiós de Rebordinos y el posible retiro de Leigh nos recuerdan que el cine es un arte en constante evolución, donde las leyendas dan paso a nuevas voces. Pero también ha sido un festival de certezas: la calidad del cine, cuando es bueno, trasciende fronteras y lenguajes. «Tender Loving Care» es un broche de oro para una carrera inigualable, y ver a Javier Cámara recibir su merecida Concha de Plata es la confirmación de que el talento español sigue pisando fuerte. El Perro Rabioso se despide, no sin antes decir que, pese a las polémicas de cada año, Donostia sigue siendo un faro imprescindible para el cine mundial. ¡Hasta la próxima, cinéfilos!